
John Carpenter: "Después de haber hecho esta película, no sé si quiero volver a hacer un western. Los caballos son incontrolables. No hay manera de que hagan lo que uno necesita. Si quieres que el actor parta del punto A montando su caballo, llegue al punto B y allí recite su diálogo, es bastante probable que el caballo elija ir en cambio al punto C y tengas que volver a filmarlo todo otra vez. Como si eso fuera poco, te ensucian todo el set con sus necesidades y tienes que contratar a alguien exclusivamente para que limpie detrás de ellos. Nunca más un western, lo prometo".
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